Ocupación de camas
Porcentaje ocupado por planta y por servicio, y estancia media, para dimensionar plantilla y decidir dónde abrir hueco.
Admisiones, camas y traslados con la ocupación al día, programación de quirófano por servicio, y facturación a aseguradoras y mutuas — sobre la misma historia clínica única y la misma facturación multi-emisor que ya usan los grupos de clínicas.
En cuanto hay ingreso, la pregunta deja de ser «¿a qué hora tiene cita?» y pasa a ser «¿dónde está y hasta cuándo». Admisiones, camas y traslados se gestionan en el mismo sitio que la historia clínica, así que la ocupación no vive en una hoja de cálculo que alguien actualiza cuando puede.
El circuito completo, del ingreso al alta, enlazado a la historia del paciente y a su facturación.
Qué camas están libres, cuáles ocupadas y desde cuándo, por planta y por servicio.
Cambios de cama, de planta o de servicio con su trazabilidad, sin abrir un episodio nuevo.
Un quirófano no es una consulta con otro nombre: tiene su equipo, su duración estimada, su lista de espera y sus partes. Programarlo en la agenda general obliga a llevar el detalle aparte, y ahí es donde se pierde.
Cada sala con su parte del día, su equipo y sus tiempos.
Por servicio y por cirujano, para ver dónde se acumula y decidir con datos.
Enlazados a la historia del paciente y a lo que se factura después.
En un hospital, buena parte de la actividad no la paga el paciente: la pagan aseguradoras y mutuas, cada una con su catálogo concertado, sus precios y sus autorizaciones. Llevarlo a mano es la vía rápida a facturar lo que no toca —o a no facturar lo que sí.
Cada compañía con sus actos y sus precios, sin que nadie tenga que recordarlos.
Lo que necesita visto bueno previo, controlado antes de la prestación y no después.
Al pagador que corresponda, con la misma numeración y los mismos cierres que el resto.
Varias sociedades, varias sedes, cientos de profesionales y una sola historia clínica: eso ya funciona. El módulo Hospital no lo sustituye, se monta encima.
El mismo expediente en consultas externas, planta y quirófano, con el registro de quién lo abre y cuándo.
Cada persona entra solo donde le corresponde, con usuario nominativo y altas y bajas en un único sitio.
Varias sociedades y varios CIF en la misma cuenta, cada una con su régimen, TicketBai o VeriFactu según el territorio.
Citas, documentos y consentimientos firmados, también para quien ingresa.
En un hospital, esperar al cierre de mes para saber qué ha pasado sale caro: un quirófano infrautilizado o una lista de espera que crece no avisan solos.
Porcentaje ocupado por planta y por servicio, y estancia media, para dimensionar plantilla y decidir dónde abrir hueco.
Horas programadas frente a horas utilizadas, suspensiones y por qué, sala a sala.
Qué produce cada servicio, comparable entre ellos y en el tiempo.
Cuánto viene de cada aseguradora, cuánto de mutuas y cuánto de paciente privado.
El plan Grupo resuelve varias sedes y varias sociedades: agenda por centro, historia única, permisos por sede y facturación multi-emisor. El módulo Hospital añade lo que solo aparece cuando hay ingreso —admisiones y camas, bloque quirúrgico y facturación a aseguradoras y mutuas— y se contrata sobre un plan Pro o Grupo, no en lugar de él.
Se presupuesta. El alcance de un hospital depende de camas, servicios, sedes y de con qué sistemas tiene que convivir, así que no hay una tarifa de catálogo: nos cuentas cómo está montado el centro y devolvemos una propuesta con alcance, plan de implantación y precio cerrado.
Sí. Cada compañía tiene su catálogo de actos con sus precios, y la factura sale al pagador que corresponda con la misma numeración y los mismos cierres que el resto de la actividad. Las prestaciones que necesitan visto bueno previo se controlan antes de realizarlas, no al facturar.
Sí: un único expediente por paciente, se le atienda donde se le atienda, con el registro de accesos que exige tratar datos de salud. No hay una copia por servicio ni una historia distinta para el ingreso.
Sí. Varias sociedades y varios CIF conviven en la misma cuenta, cada una con su serie y su régimen, y con TicketBai o VeriFactu según el territorio de cada una. Es lo mismo que ya usan los grupos de clínicas.
No hay uno mejor para todo el mundo: el mejor es el que encaja con cómo trabajas. En un hospital o un centro con ingreso conviene que el programa entienda lo específico — camas y plantas, programación de quirófano, y facturación a aseguradoras y mutuas con sus tarifas — y no te obligue a meterlo en campos genéricos de «observaciones».
Más allá de eso, mira que la historia clínica sea la misma en consultas externas y en hospitalización, que la facturación cumpla VeriFactu y TicketBai sin módulos añadidos, y que puedas sacar tus datos el día que quieras. byclinics cubre esto con su módulo Hospital: cuéntanos cómo es tu centro y lo vemos con números concretos.
Las dos cosas, y en la misma plataforma. Es la diferencia con montar un CRM por un lado y un programa de facturación por otro.
El CRM es la parte que mira al paciente: la historia única del paciente en consultas externas y en planta. El ERP es la que mira al centro: las camas, el quirófano y la facturación a aseguradoras con sus tarifas.
Comparten los mismos datos, así que una cita cobrada se refleja sola en la caja y no hay que introducir nada dos veces. Por eso en byclinics no eliges entre un CRM para un hospital o un centro con ingreso y un programa de gestión: es lo mismo.
Camas, servicios, sedes y con qué sistemas tiene que convivir. Te devolvemos una propuesta con alcance, plan de implantación y precio cerrado.