Una hora de sesión suele llevar detrás otro rato de papeleo: pasar a limpio las notas, recordar qué se dijo hace tres semanas, redactar el informe que pide un psiquiatra o una mutua. Es justo el trabajo en el que la IA para psicólogos ya ayuda de verdad. Y también donde más cuidado hay que tener, porque lo que se cuenta en una consulta de psicología es seguramente lo más delicado que guarda un centro sanitario.
Esta guía explica qué puede hacer hoy la IA en una consulta, qué riesgo tiene usar un chatbot genérico y cómo lo hemos resuelto en byclinics: con una IA que funciona dentro de nuestros propios servidores y dentro de la misma aplicación donde ya está la historia clínica.
Qué puede hacer la inteligencia artificial en una consulta de psicología
Hay cuatro tareas en las que ahorra tiempo sin decidir nada por el psicólogo: transcribir las notas de voz, transcribir las sesiones en consulta, transcribir las videollamadas y preparar informes que reúnen lo trabajado en varias sesiones.
Notas de voz: dictar en lugar de escribir
Al terminar una sesión, o entre dos pacientes, basta con grabar una nota de voz con lo importante: cómo ha llegado el paciente, qué se ha trabajado, qué tarea se lleva para casa. La aplicación la transcribe y la guarda como texto en su historia clínica, donde se puede corregir y completar. También se puede dictar desde la app móvil, al salir de la consulta.
Llega más tranquila que la semana pasada. Ha hecho los registros de pensamientos cuatro días de siete. Trabajamos la anticipación ante la reunión del jueves. Tarea: exposición gradual, primer paso.
Es la forma más rápida de no dejar ninguna sesión sin registrar, y sirve también a quien prefiere no grabar la sesión entera.
Sesiones transcritas, en consulta y por videollamada
La otra opción es transcribir la sesión completa. En consulta, la aplicación graba el audio y lo convierte en texto, separando lo que dice el psicólogo de lo que dice el paciente. En las sesiones online pasa lo mismo: la videollamada se hace desde la propia aplicación, se graba, con audio y vídeo, y se transcribe igual que una sesión presencial.
Psicóloga¿Cómo fue la reunión del jueves?
PacienteMejor de lo que esperaba. Me puse nerviosa al principio, pero no me fui.
Psicóloga¿Qué pensaste justo antes de entrar?
PacienteQue se me iba a notar…
La transcripción queda en la historia clínica, unida a la cita de ese día. Con la grabación original decide el psicólogo: puede guardarla en la ficha del paciente o borrarla una vez transcrita.
Grabar una sesión exige que el paciente lo sepa y lo acepte antes de empezar, mejor por escrito. Lo práctico es incluirlo en el consentimiento informado de la primera sesión y recordarlo cada vez que se vaya a grabar. En byclinics, la aplicación lo pide antes de cada grabación y lo deja registrado. Cómo recogerlo y firmarlo sin papel lo contamos en consentimiento informado digital.
Informes que reúnen varias sesiones
Aquí está el mayor ahorro. Redactar un informe de evolución obliga a releer semanas o meses de notas. Con las sesiones ya transcritas, el psicólogo elige las sesiones o el periodo y una plantilla, y la IA prepara un borrador que reúne lo que ha pasado en ellas: motivo de consulta, objetivos, lo trabajado y los cambios observados.
Ansiedad anticipatoria en el entorno laboral, con evitación de reuniones.
EvoluciónRegistro de pensamientos constante desde la sesión 5. Primera exposición completada sin abandono.
Próximos objetivos
Sirve para un informe de evolución, el resumen para derivar a otro profesional, el informe de alta o cualquier otro: las plantillas se adaptan a como trabaje cada consulta. El borrador es eso, un borrador: el psicólogo lo revisa, corrige lo que haga falta y lo guarda en la historia y, si hace falta, lo firma y lo entrega. La valoración clínica sigue siendo suya.
La pregunta importante: adónde van los datos
Pegar las notas de una sesión en ChatGPT o en otro asistente gratuito es tentador, y es un problema. Los datos de salud son una categoría especial en el RGPD, y los de una terapia son de los más sensibles que existen. Al pegarlos en un servicio externo salen de la consulta hacia un proveedor con el que no hay contrato de encargado del tratamiento, a servidores que a menudo están fuera de la Unión Europea y, según el servicio, pueden usarse para entrenar sus modelos. Explicamos el marco legal en RGPD en clínicas.
Por eso en byclinics la IA es un sistema encapsulado: funciona dentro de nuestros propios servidores, en Microsoft Azure y en la Unión Europea, y no envía datos personales de los pacientes a ningún servicio de IA de fuera. Ni el audio, ni las transcripciones, ni los informes salen de ahí, y al motor de IA no le llega ningún dato que identifique al paciente. Tampoco se usan para entrenar ningún modelo.
| Chatbot genérico | IA dentro de byclinics | |
|---|---|---|
| Dónde se procesan los datos | En los servidores del proveedor, a menudo fuera de la UE | En nuestros servidores, en la UE |
| Datos personales que salen | Todo lo que se pegue | Ninguno |
| Encargado del tratamiento | Normalmente, sin contrato | El mismo contrato que la aplicación |
| Entrenar modelos con tus datos | Según el servicio y la configuración | No |
| Dónde queda el resultado | En un chat, hay que copiarlo | En la historia clínica |
| Quién puede verlo | Quien tenga la cuenta | Quien tenga permiso en la ficha |
Todo en la misma aplicación, sin conectar herramientas
La alternativa habitual es montar el puzle: una agenda, un programa para la historia clínica, Zoom o Google Meet para las sesiones online, una aplicación de transcripción y un asistente de IA para los informes. Cinco herramientas, cinco suscripciones y cinco proveedores que tratan datos de tus pacientes, cada uno con su contrato, su contraseña y su forma de exportar.
Y lo que más cuesta no es el dinero, es pasar la información de una a otra. Descargar la grabación de la videollamada, subirla a la aplicación de transcripción, copiar el texto a la historia, pegar varias sesiones en el asistente para sacar el informe… Cada paso es tiempo y una copia más de los datos en otro sitio. Si se conectan entre sí con integraciones, hay que mantenerlas, y cuando una de las herramientas cambia, algo deja de funcionar.
- Agenda
- Historia clínica
- Videollamadas
- Transcripción
- Asistente de IA
5 suscripciones · 5 proveedores · copiar y pegar entre ellas
- Agenda, historia clínica, videollamada, transcripción e informes en la misma aplicación
1 suscripción · 1 proveedor · nada que conectar
En byclinics todo ocurre en el mismo sitio: la cita, la videollamada, la grabación, la transcripción, la historia clínica y el informe. No hay nada que conectar ni que copiar. Hay un solo proveedor, un solo contrato de encargado del tratamiento y un solo lugar donde revisar quién ha accedido a qué. Lo que hace la IA en el resto de especialidades, de la medicina a la fisioterapia, lo contamos en IA para clínicas.
Qué preguntar antes de usar cualquier IA en consulta
Sea cual sea la herramienta, estas seis preguntas separan una IA pensada para sanidad de una que no lo está:
Agenda, historia clínica con notas de sesión, videollamadas y una IA que transcribe y prepara informes, en una sola aplicación.
Preguntas frecuentes
Son herramientas de inteligencia artificial que quitan papeleo al psicólogo: transcriben notas de voz, sesiones en consulta y videollamadas, y preparan borradores de informes a partir de varias sesiones. No diagnostican ni deciden el tratamiento; ahorran el tiempo de escribir y releer.
Sí, si se cumple el RGPD: una base legal para tratar los datos, información al paciente, contrato con quien los trate y medidas de seguridad. El riesgo está en usar herramientas externas sin contrato y sin saber dónde acaban los datos. Una IA integrada en el software de gestión, que no envía datos fuera, lo simplifica mucho.
No con datos que permitan identificar al paciente. Lo que se pega en un asistente genérico sale de la consulta hacia un proveedor externo, normalmente sin contrato de encargado del tratamiento. Y quitar el nombre no basta: en una sesión hay detalles que identifican a una persona aunque no se la nombre.
Sí. El paciente tiene que saber que se graba, para qué y qué se hace con la grabación, y aceptarlo antes de empezar, mejor por escrito. Vale tanto para las sesiones en consulta como para las videollamadas.
Prepara un borrador a partir de las sesiones que elijas, para que no tengas que releerlas todas. Ese borrador lo revisas, lo corriges y lo das por bueno tú: el criterio clínico y la firma siguen siendo del psicólogo.
La transcripción de notas de voz y sesiones está desde el plan Avanzado, que cuesta 49 € al mes o 590 € al año, IVA aparte, y los informes de varias sesiones también. La videoconsulta también va incluida desde Avanzado, con 80 horas al mes por profesional.