Saltar al contenido
byclinics
Normativa y seguridad

Receta electrónica privada REMPe: qué es, cómo se activa y qué cuesta

La receta en papel se ha quedado sin excusas. REMPe es el sistema de receta privada electrónica homologado por la Organización Médica Colegial, y activarlo cambia el día a día de una consulta. Qué es, quién puede prescribir, qué dice la normativa y —la parte que casi nadie explica— cuánto cuesta.

Equipo byclinics Software, web y SEO para clínicas 7 min de lectura

Durante años, la receta privada ha sido un talonario: un papel con un sello, una firma a mano y un paciente que lo pierde entre la consulta y la farmacia. La receta electrónica privada cambia eso, y en España tiene nombre propio: REMPe.

No es una aplicación más. Es la plataforma de prescripción privada homologada por la Organización Médica Colegial, conectada con la red de farmacias, y por ella pasa ya la mayor parte de las recetas privadas electrónicas del país. Antes de activarla en tu consulta conviene tener claras cuatro cosas: qué hace, quién puede usarla, qué exige la ley y qué cuesta.

Qué es REMPe y por qué existe

REMPe es el sistema que permite a un prescriptor de la sanidad privada emitir una receta en soporte electrónico y que esa receta se dispense en cualquier farmacia adherida, sin papel de por medio.

El circuito es el de siempre —prescribir, dispensar—, pero con dos diferencias que importan: la receta va firmada electrónicamente por un profesional identificado, y la farmacia no interpreta una letra manuscrita, sino que lee un registro verificado.

Está homologada por la Organización Médica Colegial y certificada en la categoría ALTA del Esquema Nacional de Seguridad, que es el nivel que se le exige a un sistema que maneja datos de salud.

La ventaja real no es ahorrarse el papel. Es que la prescripción deja de ser un documento suelto y pasa a ser un dato trazable de la historia clínica.

Cómo funciona, paso a paso

El circuito de una receta electrónica privada
  • Identificas al paciente en su ficha
  • Seleccionas el medicamento, la posología y la duración del tratamiento
  • Firmas la receta con tu certificado digital
  • El sistema la registra y genera el documento con el que el paciente irá a la farmacia
  • El paciente se identifica en cualquier farmacia adherida y retira el tratamiento
  • La dispensación queda registrada: sabes qué se ha retirado y qué no

En una receta electrónica se pueden prescribir varios medicamentos a la vez y renovar tratamientos crónicos sin citar al paciente solo para eso. Los estupefacientes de la Lista I del Convenio Único de 1961 tienen limitaciones específicas.

Quién puede prescribir con REMPe

Aquí la normativa es tajante y conviene no darle vueltas: la receta médica solo la pueden emitir médicos, odontólogos y podólogos, cada uno dentro de sus competencias.

Los profesionales de enfermería no prescriben: indican, usan y autorizan la dispensación de determinados medicamentos mediante la orden de dispensación, que es un documento distinto de la receta y con sus propias reglas.

En la práctica, eso marca qué clínicas necesitan REMPe y cuáles no: una consulta de medicina general, una clínica dental, un gabinete de podología o una consulta de psiquiatría prescriben a diario. Un centro de fisioterapia o de nutrición, no.

Qué exige la normativa

La norma de referencia es el Real Decreto 1718/2010, sobre receta médica y órdenes de dispensación, que regula por igual la receta del Sistema Nacional de Salud y la privada. Tres puntos que suelen sorprender:

  • La receta privada sigue los mismos criterios que la oficial en número de medicamentos y envases, validez y duración del tratamiento. No es un formato libre.
  • La prescripción electrónica exige identidad acreditada y firma electrónica del prescriptor. De ahí el certificado digital: no es un capricho de la plataforma.
  • El acceso del paciente al sistema se articula con su documento de identidad —o el del padre, madre o tutor si es menor—, junto al certificado del prescriptor.

Y una consecuencia que se olvida: la receta forma parte de la historia clínica del paciente, así que hereda sus obligaciones de conservación y de protección de datos. Si tienes dudas sobre cuánto tiempo hay que guardar cada documento o sobre qué exige el RGPD en una clínica, ahí lo contamos con detalle.

Cuánto cuesta la receta electrónica privada

Es la pregunta que más se repite y la que peor se responde, porque no hay un precio único. La receta electrónica es un servicio con entidad propia: se contrata aparte del software que uses, y lo que pagas depende de la vía por la que la des de alta y del número de prescriptores que la vayan a usar.

La plataforma distingue un plan profesional, para el prescriptor con consulta propia, de un plan de centro, para equipos con varios facultativos. Suele haber un periodo de prueba corto para verla funcionar antes de decidir. Antes de dar el alta, pide tres cosas por escrito:

  • Si el precio es por profesional o por centro.
  • Si hay coste de alta, o solo por receta emitida.
  • Quién da soporte cuando una farmacia no encuentra una receta.

En nuestro caso lo decimos con una cifra, que es lo que sirve para echar cuentas: las recetas electrónicas REMPe están disponibles en todos los planes y activarlas son 5 € al mes por usuario, además de la cuota del plan. Una consulta con dos profesionales en el plan Avanzado son 59 € más 10 €: 69 € al mes. Está en el pie de nuestras tarifas, con asterisco, porque es un coste que no va dentro de la cuota —igual que los SMS—.

Paga solo quien receta. Si en tu centro hay cuatro personas dadas de alta pero solo dos prescriben, el extra son dos usuarios, no cuatro.

Integrada, no en otra pestaña

Aquí está la diferencia que más se nota, y la que conviene preguntar antes de contratar nada: hay dos formas de tener receta electrónica, y solo una de ellas ahorra trabajo.

La primera es abrir la plataforma en otra ventana, con otro usuario y otra contraseña, buscar al paciente y escribir sus datos por segunda vez. Funciona, pero la receta se queda allí: tu historial no sabe que existe.

La segunda es la que usamos nosotros. Recetas desde la ficha del paciente, sin salir de ella, porque el software de gestión habla directamente con la API de REMPe. El paciente ya está identificado, la prescripción viaja firmada y la receta vuelve al historial, junto al consentimiento informado y al resto de documentos firmados.

Lo que cambia en la consulta
  • Ni un dato reescrito: el paciente que tienes delante es el que va en la receta
  • Una sesión, no dos. Sin segunda contraseña que recordar ni caducar
  • La prescripción queda en el historial, así que en la revisión siguiente ves qué recetaste y cuándo sin buscarlo fuera
  • Un solo sitio donde mirar cuando un paciente llama preguntando por su tratamiento

Cómo activarla en tu clínica

  1. Pide las condiciones y el precio por escrito, y comprueba si es por profesional o por centro.
  2. Ten listo tu certificado digital: sin él no hay firma, y sin firma no hay receta.
  3. Da de alta a cada prescriptor. El alta es del profesional, no de la clínica.
  4. Conéctalo con tu software y prueba el circuito entero con una receta real.
  5. Avisa a los pacientes: la primera vez, muchos siguen esperando un papel.

Preguntas frecuentes

La receta en papel sigue siendo válida si cumple lo que exige el RD 1718/2010. Lo que ha cambiado es la práctica: la electrónica se ha convertido en el estándar, y muchas farmacias y pacientes ya la dan por hecha.

Sí. La prescripción electrónica exige acreditar la identidad del prescriptor y firmar electrónicamente la receta.

No. La receta médica solo la pueden emitir médicos, odontólogos y podólogos, cada uno dentro de sus competencias. Enfermería tiene la orden de dispensación, que es otro documento.

En cualquier farmacia adherida a la red, que hoy es la inmensa mayoría: más de 22.000 en toda España.

Depende de cómo esté conectado. En byclinics no: la receta se emite desde la ficha del paciente a través de la API de REMPe, sin abrir otra ventana ni volver a escribir sus datos, y queda guardada en su historial.

La receta electrónica se contrata aparte del software de gestión y su precio cambia según el número de prescriptores. En byclinics son 5 € al mes por cada usuario que recete, sumados a la cuota del plan que tengas.

Receta, historia clínica y facturación en el mismo sitio

Te enseñamos cómo queda el circuito completo en tu especialidad, sin compromiso.

Solicitar una demo

Aviso: este artículo es divulgativo y no constituye asesoramiento jurídico ni comercial. Las condiciones y los precios de la receta electrónica privada pueden cambiar; confírmalos antes de contratar.